La crisis económica continúa impactando en los hábitos de consumo y movilidad de los argentinos. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Instituto Nacional de Estadística y Censos), durante marzo de 2026 el turismo emisivo registró una fuerte contracción, con una marcada caída en los viajes al exterior, especialmente por vía terrestre.
En términos generales, la cantidad de turistas argentinos que salieron del país bajó un 32,9% interanual, reflejando una menor capacidad de gasto de los sectores medios. En paralelo, el turismo receptivo mostró un leve crecimiento del 1,6%, con la llegada de visitantes extranjeros al país.

El dato más significativo se observa en los cruces fronterizos terrestres, donde el turismo emisivo cayó un 41% interanual. Dentro de ese segmento, el paso Cristo Redentor —que conecta Mendoza con Chile— registró una baja aún más pronunciada del 63,4%, afectado por la caída de los tradicionales viajes de compras.
También se registró una disminución del 16% interanual en los viajes por vía fluvial o marítima, principalmente hacia Uruguay. En contraste, los viajes aéreos mostraron un incremento del 12,8%, lo que evidencia un cambio en los patrones de movilidad internacional.
En marzo, salieron del país alrededor de 1,5 millones de turistas argentinos, mientras que ingresaron 824.000 visitantes no residentes, lo que dejó un saldo negativo de aproximadamente 705.000 personas, un indicador que también impacta en el flujo de divisas.
En cuanto a los destinos elegidos, Brasil concentró el 44,3% de los viajes, seguido por otros países de América con el 19,4%. El principal motivo de los desplazamientos fue el turismo de ocio, con un 79,1% de los casos, seguido por visitas a familiares o amigos.
El informe también detalla cambios en los hábitos de alojamiento, con un crecimiento del alquiler de viviendas o departamentos, elegido por el 29% de los viajeros, aunque los hoteles de alta categoría aún concentran una parte importante de la demanda.
Finalmente, el gasto total del turismo emisivo alcanzó los US$ 1.843,6 millones, con un gasto diario promedio de US$ 94,5 por persona, mientras que los turistas extranjeros que llegaron al país dejaron ingresos por US$ 882 millones, evidenciando un desequilibrio persistente en el balance turístico.
