El sector de casinos en Mendoza atraviesa un momento de cambios significativos, marcado por la transición del juego presencial al virtual. El incendio del anexo Este del Casino de Mendoza en marzo encendió las alarmas sobre la sostenibilidad de las salas físicas. Las autoridades advierten que la migración de jugadores hacia plataformas online obliga a replantear la operación y la inversión en los casinos tradicionales.
A pesar de estas preocupaciones, los datos oficiales muestran que la recaudación de los casinos físicos creció un 58% entre 2024 y 2025, alcanzando los 76.000 millones de pesos, muy por encima de la inflación. Mendoza cuenta actualmente con diez casinos, tanto estatales como privados, siendo los más destacados el Casino Central de Godoy Cruz y el anexo del Este, además de varias salas de concesionarios privados en hoteles y ciudades clave de la provincia.

La irrupción del juego online, con siete plataformas legales activas, ha modificado la dinámica del sector. Los operadores de casinos físicos se han sumado al mercado virtual, diversificando sus ingresos, aunque esto genera tensión entre empleados estatales y privados, preocupados por el futuro del trabajo y la estabilidad de los salarios. El incendio del anexo Este afectó directamente a unos 110 empleados, que se encuentran en situación de incertidumbre.
En cuanto a la recaudación, enero de 2026 mostró ingresos por 108.200 millones de pesos en todos los casinos y plataformas. Los casinos privados lideran los ingresos del juego presencial, mientras que las salas estatales mantienen posiciones destacadas, aunque con menor rentabilidad en el juego en vivo.
El sector enfrenta además nuevos desafíos urbanos, como la reconversión del Hipódromo de Godoy Cruz en un desarrollo mixto con viviendas, comercios y espacios verdes, en colaboración con el Instituto Provincial de Juegos y Casinos, lo que genera incertidumbre sobre el futuro del terreno y de los eventos tradicionales que se realizan en el predio.
El panorama indica que la industria del juego en Mendoza está en plena transformación, con tensiones entre lo presencial y lo digital, desafíos de mantenimiento, recaudación y empleo, y proyectos de desarrollo urbano que podrían redefinir su rol en la provincia.
