Cristian Graf, el principal sospechoso de la muerte de Diego Fernández Lima, el adolescente que fue asesinado en julio de 1984 y cuyos huesos se hallaron en mayo de este año en una vivienda de Coghlan aledaña a donde vivió Gustavo Cerati, se presentó de manera espontánea en la fiscalía.
Graf fue hasta el edificio judicial, pero el fiscal Martín López Perrando no se encontraba: “Habló con un auxiliar fiscal y se mostró dispuesto a declarar”.

Mientras continúa la incertidumbre sobre qué pasó con el joven de 16 años, las miradas están puestas en Graf, compañero de Fernández en la secundaria, debido a que los huesos fueron encontrados en el patio de la casa de su familia.
Durante este lunes, el fiscal Perrando tomó testimoniales a otros testigos para seguir avanzando con la investigación. Se trata de seis testigos: tres excompañeros de colegio de la víctima y tres obreros que estaban el día del hallazgo de los restos.
Por el momento no hay ninguna imputación ni posible medida de detención contra el excompañero de Fernández, aunque sí existen sospechas por la aparición de los huesos en la vivienda que pertenece a la familia desde la década de 1970.


