La Policía Ambiental Minera (PAM) detectó en los últimos días graves irregularidades en una planta que fabrica hormigón, ubicada en Godoy Cruz, que seguía funcionando a pesar de tener una orden de cese de actividades vigente. La situación fue considerada de alta gravedad, ya que implica una desobediencia directa a una disposición oficial.
La inspección se realizó durante uno de los controles que lleva adelante el Ministerio de Energía y Ambiente, y allí los inspectores comprobaron que la planta estaba plenamente operativa, con maquinaria en marcha, camiones mixer trabajando y vehículos de carga transportando minerales.
La orden de cese de actividades había sido dictada el 13 de enero de 2026, luego de que se detectaran incumplimientos previos, como la falta de presentación del informe de partida y la no inscripción en el Registro de Productores Mineros, dos requisitos básicos para operar dentro del marco legal.
Lejos de corregir la situación, los responsables de la planta continuaron con la actividad productiva, lo que no solo constituye una falta administrativa, sino también una desobediencia a la autoridad, un punto que agrava considerablemente el escenario y abre la puerta a sanciones más severas.

Ante esta conducta, la PAM labró el acta e imputó la infracción con el agravante por incumplimiento de una medida preventiva vigente, en línea con lo establecido en el Código de Procedimiento Minero (Ley N.º 9529). Además, se dará intervención a la Fiscalía de Delitos Ambientales, ya que el caso podría encuadrarse en el artículo 239 del Código Penal.
Durante la inspección también se detectó un nuevo incumplimiento: un cargamento de áridos que abastecía a la planta circulaba con la Guía de Transporte de Minerales vencida, por lo que se labró un acta adicional.
Desde el organismo remarcaron que cumplir con las medidas de cese, la inscripción en los registros oficiales y la documentación obligatoria no es una formalidad, sino una condición indispensable para operar.

