El impago de la tarjeta de crédito puede desencadenar un efecto dominó en las finanzas personales. Al no cancelar el resumen, se aplican intereses compensatorios y, si no se paga ni el mínimo, se suman intereses punitorios que hacen crecer rápidamente la deuda.
Según la Ley 25.065, los bancos tienen límites para aplicar intereses, pero eso no evita las consecuencias del incumplimiento. Si la deuda persiste, pueden iniciarse juicios de cobro y pedir embargos sobre bienes o parte del sueldo, respetando el Salario Mínimo Vital y Móvil, que en octubre de 2025 es de $322.200 mensuales.

Antes de llegar a esa instancia, los bancos activan un protocolo de cobranza: llamados, notificaciones y bloqueo de la tarjeta. Además, reportan la mora en Veraz o Nosis, lo que dificulta acceder a créditos o alquileres.
De acuerdo con un informe de Quantum Finanzas, la mora en tarjetas aumentó 46 % en seis meses, reflejando que cada vez más familias enfrentan problemas para cumplir con sus pagos.



