Ayer, 23 de septiembre, se conmemoró en todo el mundo el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha que busca visibilizar los derechos lingüísticos y culturales de las personas sordas.
En Argentina, la Lengua de Señas Argentina (LSA) fue reconocida oficialmente el 13 de abril de 2023 a través de la Ley 27.710, como una lengua natural, viso-gestual y parte del patrimonio cultural y lingüístico de la comunidad sorda. Sin embargo, aún persisten desafíos en materia de inclusión, acceso a la comunicación y difusión de la LSA en ámbitos educativos, laborales y sociales.
La situación en Argentina
Actualmente se calcula que hay unas 500.000 personas sordas en el país. Sin embargo, la implementación de la LSA enfrenta dificultades:
- Solo un 20% de los docentes de escuelas especiales cuenta con formación en LSA.
- Menos del 10% de los contenidos educativos y gubernamentales están disponibles en lengua de señas.
- La cantidad de intérpretes certificados sigue siendo reducida, lo que limita el acceso en áreas como justicia, salud y trámites públicos.
Desde la Confederación Argentina de Sordos (CAS), que nuclea a más de 35 asociaciones de todo el país desde 1957, remarcan: “Su reconocimiento y presencia permiten derribar barreras comunicacionales, abrir caminos de accesibilidad y, sobre todo, posibilitar que las personas sordas podamos participar activamente en la sociedad y ejercer nuestra autonomía en igualdad de condiciones”.

La fecha se conmemoró con charlas, talleres y campañas en escuelas, universidades y espacios culturales. También en redes sociales se multiplican los mensajes y videos en lengua de señas que buscan sensibilizar y enseñar.
La CAS desarrolla materiales bilingües LSA/español, impulsa proyectos culturales como el Planetario accesible y defiende la visibilidad de la lengua con iniciativas como la adaptación del Himno Nacional en LSA.
En un comunicado, la organización expresó: “En este día queremos recordar algo fundamental: la Lengua de Señas Argentina es nuestra lengua, nuestra identidad y nuestro derecho. Defenderla y respetarla no es solo un acto hacia la comunidad sorda, es un compromiso con una Argentina más justa, equitativa y accesible para todos”.
