En un movimiento que sorprendió en el ámbito internacional, Donald Trump anunció el domingo que Mauricio Claver-Carone será el nuevo encargado del Departamento de Estado para América Latina. Este nombramiento, que forma parte de los preparativos para asumir la presidencia el próximo 20 de enero, podría tensar la relación entre Trump y Milei debido a un histórico enfrentamiento entre Claver-Carone y Guillermo Francos, actual jefe de Gabinete argentino.
Un pasado de desencuentros
Claver-Carone, quien presidió el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) entre 2020 y 2022, tiene una relación conflictiva con Francos, quien fue representante argentino ante el BID durante el gobierno de Alberto Fernández. Las tensiones entre ambos datan de aquella época, cuando Francos asumió un papel cercano al oficialismo argentino.
En 2023, tras renunciar al BID, Francos se refirió al exfuncionario de Trump como un "cínico" en una entrevista con La Nación +, mientras que Claver-Carone lo acusó en el diario Clarín de ser "más kirchnerista que Cristina" durante su paso por la institución. Estas declaraciones encendieron un intercambio público que ahora podría afectar las relaciones bilaterales entre Argentina y Estados Unidos.

Un nombramiento con antecedentes polémicos
Claver-Carone es recordado por ser el primer no latinoamericano en presidir el BID, un cargo al que accedió en septiembre de 2020 con el respaldo de Trump durante su primer mandato. Su elección generó divisiones en la región, ya que varios países, incluidos Argentina y México, cuestionaron su nominación por considerar que rompía con las tradiciones del organismo.
El entonces presidente Alberto Fernández retiró la candidatura de Cecilia Todesca como una señal de desacuerdo, lo que dejó el camino libre para Claver-Carone, apoyado por Brasil, Colombia, Bolivia y Uruguay.

Implicancias para la gestión Milei
El nombramiento de Claver-Carone pone a Guillermo Francos, un hombre clave en el gabinete de Milei, en una posición incómoda para gestionar la relación con Estados Unidos. Este antecedente puede representar un desafío para la administración libertaria, que busca fortalecer los vínculos con Washington en medio de su agenda de reformas económicas y políticas de apertura al mundo.
Por ahora, ni Milei ni Trump se han pronunciado oficialmente sobre el impacto de esta designación, pero el episodio promete ser un punto de tensión en las relaciones bilaterales. ¿Será posible superar estas diferencias o marcará un obstáculo en la cooperación entre ambos gobiernos?



