Mantener el router WiFi lejos de la cama puede marcar una gran diferencia en la calidad del sueño. Los especialistas en bienestar y tecnología recomiendan ubicarlo a una distancia mínima de tres metros, ya que su cercanía puede alterar el ambiente de descanso debido a la emisión constante de ondas electromagnéticas.
Si bien no existe evidencia concluyente sobre los efectos directos de estas ondas, los expertos coinciden en que reducir la exposición durante la noche favorece un descanso más profundo y continuo. Por eso, aconsejan evitar colocar el router sobre la mesa de noche o cerca de la cabecera y optar por ubicarlo en otra habitación o en una zona común del hogar, como el living o un pasillo.

En espacios pequeños, una buena alternativa es instalar el dispositivo en la pared más alejada o en el rincón opuesto a la cama. De esta manera, se conserva una conexión estable sin comprometer el bienestar. Además, colocar el router en un punto central de la vivienda no solo mejora la distribución de la señal, sino que también ayuda a crear un ambiente más tranquilo y propicio para el descanso.

Un gesto tan simple como alejar el router del dormitorio puede ser clave para dormir mejor y despertar con más energía.
