El cometa interestelar 3I/ATLAS volvió a captar la atención de la comunidad científica tras mostrar alteraciones inesperadas en su estructura. Las recientes observaciones revelaron que el objeto pasó de exhibir una “anti-cola” —proyectada hacia el Sol— a una cola convencional, un comportamiento inusual para un cometa natural.
Este cambio podría representar una desaceleración controlada, comparándola con una maniobra inteligente impulsada por tecnología no humana. El cuerpo celeste, de unas 33 mil millones de toneladas, está liberando materiales mientras recibe una intensa radiación solar durante su aproximación.

La primera estructura registrada contenía dióxido de carbono, agua, trazas de cianuro y una aleación de níquel nunca identificada en la naturaleza, un dato que incrementó las hipótesis sobre un origen no convencional. Este comportamiento llevó a que el objeto fuera incorporado a la lista de observación prioritaria de la Red Internacional de Alerta de Asteroides.
Las próximas imágenes de la cámara HiRISE de la NASA, tomadas desde la órbita de Marte, podrían ofrecer datos clave para entender el fenómeno. Se espera que el 3I/ATLAS se acerque al Sol el 29 de octubre, un momento decisivo para determinar si se trata de un cometa atípico... o de algo más.



