El cometa 3I/ATLAS reapareció en el firmamento tras varios meses fuera del alcance visual debido a su alineación con el Sol, reavivando el interés de la comunidad astronómica internacional. Su regreso impulsó una campaña global de observación para analizar uno de los pocos objetos de origen interestelar detectados en el sistema solar.
La NASA confirmó que el cometa alcanzará su punto más cercano a la Tierra el 19 de diciembre de 2025, cuando podrá observarse desde diferentes regiones del planeta con telescopios medianos. El interés científico se debe a su inusual tonalidad azul y a una composición química diferente a la de los cometas que provienen de la Nube de Oort.

Agencias como la ESA, la Administración Espacial China y la propia NASA desplegaron sondas como Solar Orbiter, SOHO, Parker Solar Probe y Tianwen-1, que ya obtuvieron imágenes y datos de alta resolución. Estas observaciones permitirán estudiar su estructura, su cola y la interacción con la radiación solar.
Además, observatorios en Chile, Hawái, Canarias y Argentina se preparan para seguir su trayectoria en diciembre. Los expertos esperan que estas mediciones confirmen si el color azul observado proviene de materiales raros en los cometas tradicionales, lo que podría ofrecer nuevas pistas sobre el origen de los planetas y las estrellas.



