PANORAMA

El descenso del desempleo en Argentina se explica por la informalidad y la precarización

La caída de la desocupación en el tercer trimestre se explica principalmente por la expansión de trabajos de baja calidad y cuentapropistas en la era Milei.

El desempleo en Argentina registró una baja en el tercer trimestre de 2025, alcanzando el 6,6%, el segundo nivel más bajo desde que Javier Milei asumió la presidencia. Sin embargo, la aparente buena noticia esconde un fenómeno preocupante: gran parte del crecimiento del empleo se dio en puestos informales y cuentapropistas, con condiciones de trabajo precarias y sin aportes a la seguridad social.

El incremento del empleo informal se reflejó en una tasa que llegó al 43,3% de la población ocupada, lo que representa alrededor de 201.000 trabajadores más que el año anterior. Paralelamente, los trabajadores “no asalariados” pasaron del 27,6% al 28,1%, con los cuentapropistas concentrando 87,2% de este segmento, consolidándose como la categoría laboral más dinámica del mercado.

Informalidad laboral

Esta tendencia se da a pesar de que sectores tradicionales y formales, como la industria, la construcción y el comercio, muestran signos de estancamiento o caída de actividad. Por ejemplo, la construcción sigue aportando una proporción significativa de desocupados, mientras que el comercio y la manufactura registran aumentos en la cantidad de personas sin empleo dentro de estos rubros.

El crecimiento del empleo informal y por cuenta propia se vincula en parte con el auge de plataformas digitales y nuevas formas de trabajo autónomo, que facilitan generar ingresos de manera rápida, aunque no reemplazan los beneficios y la estabilidad del empleo registrado.

En términos generales, la expansión de estos trabajos de baja calidad permitió que la tasa de desocupación no suba, pero no mejora la calidad del empleo ni las condiciones laborales. Además, los datos muestran que desde noviembre de 2023 se perdieron más de 500.000 puestos formales, incluidos 154.000 empleos asalariados en el sector privado.

El panorama laboral evidencia que, aunque la informalidad y el trabajo por cuenta propia sostienen la estadística de empleo, los sectores formales de mayor calidad no logran absorber la demanda de trabajo, generando un mercado laboral desigual y segmentado, con alta precarización y dependencia de ingresos complementarios para cubrir el costo de vida.