La lamentable noticia del fallecimiento de Andrea Amarante, una de las mujeres agredidas en la pensión de Barracas, ha sido confirmada el domingo por el Ministerio de Salud porteño. Andrea permanecía internada en estado crítico en el Hospital Penna con el 75% de su cuerpo quemado.
El ataque, perpetrado por Justo Fernando Barrientos, ha cobrado ya las tres vidas. Sofía Castro Riglos, quien también sufrió heridas en el ataque, sigue luchando por su vida.
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Pamela Fabiana Cobbas fue la primera en perder la vida, falleciendo al día siguiente del incendio en el Instituto del Quemado. Dos días más tarde, Mercedes Roxana Figueroa sucumbió a sus heridas, con el 90 por ciento de su cuerpo afectado por el fuego, según confirmaron fuentes oficiales. En la misma habitación donde se desencadenó el incendio, la número 14 del lugar, también se encontraban otras dos mujeres: Sofía Castro Riglos, de 49 años, y Andrea Amarante, de 42.
Este terrible suceso no solo representa un acto de violencia atroz, sino que también pone de manifiesto la persistencia del odio y la discriminación hacia la comunidad LGBTQ+. Desde el colectivo Autoconvocades por Barracas, se denuncia este acto como un lesbicidio, subrayando la responsabilidad del Estado en la protección de todas sus ciudadanas y ciudadanos.
Es fundamental reconocer que este no es un incidente aislado, sino un síntoma preocupante de la creciente ola de discursos de odio que se ha extendido en nuestra sociedad. El gobierno, la justicia y los medios de comunicación tienen un papel crucial en la prevención de estos actos y en la protección de las minorías vulnerables.
Es momento de reflexionar sobre el impacto devastador del odio y la indiferencia, y de abrir los ojos para construir una sociedad más inclusiva y respetuosa con todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.
