La situación financiera de los hogares argentinos se agravó en el último tiempo y el endeudamiento dejó de estar ligado al consumo o a proyectos personales para convertirse en una herramienta de supervivencia cotidiana. De acuerdo con informes de consultoras privadas y entidades financieras, cerca del 60% de las familias mantiene algún tipo de deuda y el monto acumulado ya supera los $39 billones.
Uno de los datos que más preocupación generó surgió de un reporte del JP Morgan sobre los créditos otorgados por Mercado Pago. El estudio indicó que la morosidad de más de 90 días pasó del 1,8% a fines de 2024 a casi el 9% durante 2025. Según el análisis, el aumento estuvo relacionado con las altas tasas de interés y con un cambio en el destino de los préstamos, que ahora se utilizan para cubrir gastos diarios y faltantes de dinero.

En paralelo, un relevamiento de Focus Market mostró que la deuda bancaria promedio por hogar alcanzó los $5,7 millones, una cifra que equivale a más de tres salarios promedio. El informe también alertó que la irregularidad en los pagos dentro del sistema financiero se multiplicó en apenas un año.
Los sectores más comprometidos son los de préstamos personales y tarjetas de crédito, donde los niveles de mora crecieron con fuerza. En contraste, los créditos hipotecarios mantienen bajos índices de incumplimiento debido al riesgo de perder la vivienda en caso de falta de pago.
Frente a este escenario, en el Congreso comenzaron a debatirse distintos proyectos para aliviar la situación de las familias endeudadas. Las iniciativas contemplan medidas como frenar embargos, congelar intereses y crear mecanismos de asistencia para evitar que más personas queden fuera del sistema financiero formal.



