El Gobierno de Javier Milei avanza con un plan económico orientado a incentivar el uso cotidiano de dólares que los ciudadanos mantienen fuera del sistema financiero. El objetivo central es remonetizar la economía nacional, actualmente marcada por la escasez de pesos y altos niveles de inflación. Las medidas en desarrollo dentro del Ministerio de Economía y bajo la futura órbita de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), apuntan a generar un circuito de consumo sostenido en dólares para evitar el estancamiento económico y dinamizar la circulación monetaria sin generar más presión inflacionaria.
Qué busca el plan y por qué es clave la remonetización
Según fuentes cercanas al ministro Luis Caputo, se espera que los incentivos sean incluso más atractivos que los ofrecidos durante el actual proceso de blanqueo de capitales. El Ejecutivo considera que activar parte de los más de 350.000 millones de dólares que los argentinos poseen fuera del circuito bancario —en el país o en el exterior— podría ser determinante para sostener el crecimiento económico. El propio Caputo afirmó en la Expo EFI que “la economía necesita más dólares para no frenar el motor de la actividad económica”, y que este proceso de remonetización puede ser clave para evitar un freno en la recuperación.

El contexto: blanqueo, consumo en dólares y confianza
A pesar de los más de 20.000 millones de dólares declarados durante el proceso de blanqueo que finaliza el 7 de mayo, el impacto en la economía real fue limitado. Según datos del Banco Central, aunque el uso de tarjetas de débito en dólares creció 90% en marzo, representa apenas el 0,3% de las operaciones totales. Esto revela que la moneda extranjera aún no se ha integrado en la cotidianeidad. La reticencia de los ciudadanos a utilizar dólares como medio de pago está relacionada con la falta de confianza estructural, que representa uno de los principales desafíos del Gobierno para que las nuevas medidas tengan efecto.

El éxito del plan dependerá también del contexto político: las elecciones presidenciales de octubre podrían modificar el rumbo económico. Mientras tanto, el Gobierno proyecta un crecimiento de entre 5,5% y 6% para 2025, lo que permitiría avanzar con reformas tributarias como la eliminación del impuesto al cheque y cambios en ingresos brutos. La expectativa oficial es que estas reformas, junto con la reactivación del consumo vía dólares circulantes, consoliden una recuperación económica sostenida y aumenten la competitividad del país en el mediano plazo.


