El Mundial presiona al BCRA
El inicio del Mundial 2026 representa un desafío complejo para el frente cambiario. La expectativa por presenciar el último torneo de Lionel Messi, la cercanía de las sedes y la afinidad con la plaza norteamericana impulsaron un fuerte éxodo de hinchas. Esta situación impactará de forma directa en el déficit de la cuenta servicios por turismo, un histórico dolor de cabeza para el BCRA dentro del informe del mercado de cambios.
El escenario macroeconómico actual incentiva la decisión de viajar. Un tipo de cambio minorista posicionado en $1.450 en el Banco Nación consolida la percepción de un dólar favorable para el turismo emisivo. Los indicadores previos ya reflejaban esta tendencia: durante el primer trimestre del año se desembolsaron u$s 2.560 millones en turismo y compras al exterior, cifra que se sumó a una fuerte Formación de Activos Externos (FAE) por u$s 6.643 millones.
Analistas de la City porteña destacan que este evento deportivo genera un salto fuerte y concentrado en la demanda de dólares a través de pasajes, estadías y consumos con tarjetas de crédito. Las proyecciones privadas trazan un panorama de cuidado respecto a la sangría de reservas:
Tomando como referencia los parámetros del Mundial de Qatar, si asiste una base de 40.000 personas con un gasto promedio de entre u$s 4.000 y u$s 6.000 por individuo, la salida de divisas superará cómodamente los u$s 200 millones.
No obstante, estimaciones recientes del IERAL advierten que, por la facilidad de accesibilidad de las sedes actuales, podrían viajar al menos 10.000 personas más que a la última cita de Medio Oriente, elevando el impacto total a un rango de entre u$s 250 y u$s 300 millones.
El principal factor de riesgo radica en el timing. Al disputarse a mitad de año, el grueso del gasto con tarjetas se concentrará en el segundo semestre. Esta etapa es estacionalmente la más compleja para la autoridad monetaria, ya que coincide con el momento en que la oferta del agro disminuye drásticamente y el equilibrio del mercado de divisas se vuelve mucho más exigente.
A pesar de que el balance comercial de bienes se mantiene superavitario gracias a la contracción de las importaciones y al crecimiento de las exportaciones, y a que existe un colchón de oferta genuina por el endeudamiento privado y las obligaciones negociables, el frente financiero no está libre de peligros. Especialistas advierten que de cara al cierre de año los riesgos aumentan, motorizados por un dólar que luce barato y un esquema de carry trade que se vuelve cada vez más fino debido a la baja de tasas de interés, convirtiendo al Mundial en un factor crítico a monitorear para sostener la estabilidad cambiaria.