El Papa Francisco cumplió el viernes un mes de internación en el Hospital Gemelli de Roma debido a una neumonía bilateral. Este es el quinto domingo consecutivo en el que no puede estar presente en la tradicional oración del Ángelus desde el Palacio Apostólico Vaticano. Sin embargo, a través de un mensaje escrito que fue compartido con los fieles, el Pontífice ofreció palabras de reflexión y esperanza, destacando que, a pesar de las dificultades físicas, el amor, la oración y la entrega mutua siguen siendo posibles.
En su mensaje, el Papa Francisco reflexionó sobre la luz de la Transfiguración de Jesús, que reveló una de las verdades más grandes a los discípulos: "Detrás de los gestos de Jesús, está la luz de su amor infinito", afirmó. Y continuó: "Nuestro físico es débil, pero nada puede impedirnos amar, rezar, donarnos, ser los unos para los otros en la fe, signos luminosos de esperanza".

El Pontífice también destacó que la luz de esperanza se encuentra en aquellos lugares donde hay sufrimiento, como los hospitales y lugares de asistencia. "¡Cuánta luz brilla en los hospitales, en los lugares de servicio más humildes! Cuánta atención amorosa ilumina las habitaciones, los pasillos, los consultorios", señaló, invitando a los fieles a unirse a él en alabanza al Señor por poner a nuestro lado personas que reflejan un rayo de su amor en tiempos de dolor.
Francisco agradeció, además, a todos los que lo asisten con dedicación, y expresó su cercanía con el pueblo que lo acompaña con oraciones, mencionando especialmente a los niños que rezan por su salud. "Sé que muchos niños rezan por mí. Algunos de ellos han venido aquí al Gemelli como signo de cercanía. ¡Gracias, queridos niños! El Papa los ama y siempre los espera", subrayó.
En el marco de su reflexión, también hizo un llamado a seguir rezando por los países afectados por conflictos bélicos, como Ucrania, Palestina, Israel, Líbano, Myanmar, Sudán y la República Democrática del Congo.

Finalmente, el Papa recordó el recorrido aprobado para acompañar a las Iglesias en la implementación del documento final del Sínodo 2024 y caminar hacia la Asamblea Eclesial de 2028. Recalcó la importancia de traducir en acciones concretas el discernimiento realizado en la reciente Asamblea Sinodal y expresó su agradecimiento a la Secretaría General del Sínodo por su trabajo en los próximos tres años.
Concluyó su mensaje pidiendo la protección de la Virgen María para todos, y que nos ayuden a ser, como ella, portadores de la luz y la paz de Cristo.



