El Papa Francisco continúa hospitalizado y, según el primer comunicado oficial de este lunes 24 de febrero, "ha dormido y está descansando", mientras su estado de salud sigue siendo monitoreado de cerca.

El Pontífice lleva ya diez días internado en el Hospital Gemelli de Roma, donde el pasado sábado sufrió una crisis asmática que complicó el cuadro de neumonía bilateral diagnosticado previamente.
Además, el último análisis de sangre realizado el domingo reveló una "insuficiencia renal leve", aunque las autoridades del Vaticano informaron que la situación permanece "bajo control".

Actualmente, Francisco continúa recibiendo oxigenoterapia como parte de su tratamiento, mientras el mundo católico sigue con atención su evolución.



