Cada mañana, Brenda Luján se levanta temprano para organizar la rutina de sus hijos. Prepara a su hijo de 9 años para ir al colegio y, en los días más difíciles, cuando la visión del ojo derecho no le responde, depende de él para algo tan básico como cruzar la calle. Luego regresa a su casa, se ocupa de su hija de 5 años y más tarde vuelve a salir para cumplir con su jornada laboral en una verdulería, donde trabaja atendiendo al público.
Su día a día está atravesado por la incertidumbre: hay jornadas en las que puede manejarse con cierta normalidad y otras en las que la dificultad visual, el dolor de cabeza y la secreción conjuntival permanente le impiden desenvolverse con autonomía.

Brenda tiene 28 años, vive en Las Heras y desde la infancia convive con severos problemas de visión derivados del Síndrome de Stevens-Johnson, una enfermedad poco frecuente que afecta la piel y las mucosas, incluyendo los ojos, y que puede dejar secuelas permanentes. En su caso, la padeció a los 4 años, lo que le provocó lesiones oculares y una cicatriz que hoy compromete gravemente su ojo derecho.

Después de más de dos décadas lidiando con esta condición, enfrenta una nueva instancia médica que puede cambiar su realidad.
La intervención que necesita es una operación de injerto de glándulas blandas en el ojo derecho, específicamente en el párpado superior e inferior. El procedimiento consiste en extraer tejido blando de la boca para luego injertarlo en el párpado, con el objetivo de mejorar la superficie ocular dañada por las secuelas de la enfermedad, y así recuperar capacidad visual, y por ende, calidad de vida.

El costo total de la cirugía asciende a 9 millones de pesos, incluyendo medicación y controles postoperatorios en la clínica. A esto se suma la compra de nuevos lentes, fundamentales para su recuperación.
“Si no me opero, voy a seguir en la misma situación que hace 22 años, con días o semanas muy malas”, explica sobre un cuadro que condiciona tanto su vida personal como laboral.

Además de su trabajo actual, cuenta con formación como auxiliar en hemoterapia, aunque reconoce que sus limitaciones visuales han sido un obstáculo constante para acceder a otras oportunidades. La dependencia de terceros y la dificultad para sostener una rutina estable impactan directamente en su desarrollo.
La operación representa para Brenda la posibilidad de lograr una mejor calidad de vida, poder desenvolverse laboralmente y recuperar parte de su autonomía. “Necesito que mi ojo derecho sane”.
Frente a la imposibilidad de afrontar el costo con sus ingresos decidió hacer público su caso. “Somos gente que trabaja todos los días. Si no pueden ayudar económicamente, compartir ya es una gran ayuda”, concluyó.
Alias y CBU para colaboraciones:
- Alias: bren1429
- CBU: 0110636330063620564001
- Nombre del titular: Brenda Rocío Lujan

