El tortugo Jorge, uno de los animales más emblemáticos de Mendoza, está a punto de emprender el viaje más importante de su vida: su regreso al mar después de cuatro décadas en cautiverio. Tras haber pasado 38 años en el acuario municipal de la Ciudad de Mendoza y dos en un centro de rehabilitación en Mar del Plata, todo indica que la próxima semana será liberado en su hábitat natural.
Un ícono mendocino que marcó generaciones
Desde su llegada a Mendoza en 1984, el tortugo Jorge se convirtió en una de las principales atracciones del acuario municipal. Escolares, turistas y vecinos lo visitaban para tomarse una fotografía junto a él, y cada cambio en su recinto era una noticia relevante en la provincia. Sin embargo, con el tiempo, la legislación y la conciencia sobre el bienestar animal evolucionaron, lo que llevó a las autoridades a replantear el mantenimiento de animales silvestres en cautiverio.

El caso del oso polar Arturo, quien vivió en condiciones inadecuadas en Mendoza hasta su fallecimiento en 2016, generó un profundo debate que culminó en la reconversión del zoológico en ecoparque y el cierre del acuario. Esto dio lugar a un proceso de reubicación de los animales, en el que el tortugo Jorge también fue incluido.
De Bahía Blanca a Mendoza: el inicio de una larga historia
En el verano de 1984, un grupo de pescadores rescató a una tortuga marina gigante en Bahía Blanca. El ejemplar, identificado como un macho de la especie Caretta caretta (también conocida como tortuga boba o cabezona), estaba herido y casi congelado. En ese entonces, la opción más viable fue trasladarlo a una institución donde pudiera recibir atención y permanecer en cautiverio.
Con aproximadamente 30 años y un peso de 40 kilos, Jorge fue enviado al acuario municipal de Mendoza, el único centro que contaba con instalaciones adecuadas para su cuidado. El traslado se realizó en una caja de madera especialmente diseñada para su tamaño y el viaje se efectuó en avión. Desde entonces, el tortugo Jorge pasó 38 años en el acuario hasta que, en 2022, comenzó su travesía hacia la libertad.

El viaje hacia la rehabilitación
En octubre de 2022, Jorge fue trasladado al Centro de Rehabilitación de la Fauna Marina de Mar del Plata. Para entonces, su edad estimada era de 70 años y su peso había aumentado a 99 kilos. Su transporte se realizó en un contenedor acondicionado con una base de colchón húmedo, y durante el vuelo, dos veterinarios monitorearon su estado para garantizar su bienestar.
En su nuevo hogar, Jorge pasó de un tanque de 20.000 litros a un entorno de 120.000 litros con agua de mar natural. Su rehabilitación se desarrolló en distintas etapas: primero, una cuarentena para adaptarse a las nuevas condiciones; luego, una pileta intermedia y, posteriormente, una pileta profunda donde fortaleció su musculatura. La fase final se llevó a cabo en una laguna marina artificial, ubicada junto al mar, donde se evaluaron sus habilidades en grandes áreas.
En octubre de 2024, los especialistas confirmaron un hito crucial en su rehabilitación: Jorge había aprendido a cazar su propio alimento y convivir con otros animales marinos, lo que indicaba que estaba listo para volver a su hábitat natural. Aunque inicialmente se proyectaba su liberación para 2026, los avances en su rehabilitación permitieron adelantar el proceso.

Un regreso esperado
La liberación del tortugo Jorge marcará un hito en la historia de la conservación de fauna silvestre en Argentina. Luego de 40 años en cautiverio, el ejemplar pronto regresará al mar, cerrando así un ciclo que refleja el cambio de paradigma en el trato hacia los animales silvestres.
Se espera que en los próximos días se anuncien los detalles de su liberación, un evento que, sin duda, será celebrado por todos aquellos que lo conocieron y siguieron de cerca su historia. El tortugo Jorge, que alguna vez fue el centro de atención en Mendoza, está listo para iniciar una nueva vida en su verdadero hogar: el océano.
