A un mes de su liberación, el tortugo Jorge se encuentra frente a las costas de Porto Alegre, en Brasil, y continúa su avance hacia el norte, guiado por corrientes y temperaturas oceánicas. El seguimiento en tiempo real, posible gracias a un transmisor satelital, marca un hito científico con pocos precedentes en el mundo.
La Ciudad de Mendoza, a través de su municipio, fue protagonista del operativo que permitió la reintegración del animal a su hábitat natural el pasado 11 de abril, tras 40 años en cautiverio. Desde entonces, Jorge ya ha recorrido más de 1.300 kilómetros. El dato más reciente fue confirmado por Mariela Dassis, investigadora del CONICET, desde el centro de seguimiento instalado en Mar del Plata.

Además del rastreador satelital, Jorge lleva marcas metálicas en sus aletas y se le realizó una sesión de fotos de su cuello, elementos clave para su identificación.
El intendente Ulpiano Suarez remarcó el valor del proceso: “Con más de 1.150 kilómetros recorridos, Jorge nos demuestra la importancia de trabajar juntos por el bienestar y con respeto”, destacó.
El sensor, desarrollado para el seguimiento de fauna marina, tiene una vida útil limitada: entre cuatro y ocho meses, según explicaron las biólogas Mariela Dassis y Laura Prosdocimi, del Museo Argentino de Ciencias Naturales, quienes integran el equipo interdisciplinario que sigue de cerca cada paso del tortugo.
El mecanismo de funcionamiento es particular: Jorge activa el transmisor cuando sale a la superficie, gracias a un sensor de conductividad y humedad, y así envía datos. Si está sumergido o el caparazón no emerge, el dispositivo ahorra batería. Eventuales cortes en la transmisión pueden deberse al desgaste del aparato, roturas o organismos marinos que impidan su correcto funcionamiento.

Pero, según las expertas, que el sensor deje de transmitir no implica necesariamente que Jorge esté en peligro: “Es probable que siga bien, simplemente no sabremos más de él”, aclaró Prosdocimi.
Este seguimiento permite estudiar, por primera vez, el comportamiento de un macho de la especie en libertad. Los estudios anteriores se habían centrado casi exclusivamente en tortugas hembras, por lo que el caso de Jorge aporta una mirada inédita y científicamente valiosa.
El trabajo conjunto entre municipio, instituciones científicas y equipos técnicos no sólo está generando información clave sobre la especie, sino que fortalece el compromiso con la conservación animal. Jorge, convertido ya en símbolo, “nos da el regalo de permitirnos aprender y proteger”, resumen quienes lo siguen día a día.



