El sistema de salud pública de Mendoza registra un fuerte incremento en la cantidad de pacientes. La demanda creció un 20% entre 2024 y 2026, cuando el año pasado se mantenía en torno al 15%.
El aumento está vinculado, principalmente, a personas que antes contaban con obra social pero ya no pueden afrontar los costos, especialmente los coseguros, por lo que recurren al sistema público.
Más presión en hospitales de alta complejidad
La mayor carga de atención se concentra en los hospitales de referencia del Gran Mendoza, donde se atienden casos de mayor complejidad.
Además de las guardias, también creció la demanda de turnos programados, en especial para estudios y prácticas médicas costosas.
Desde el Gobierno señalaron que algunos picos recientes en la solicitud de turnos se debieron a problemas en los canales de comunicación y no únicamente al aumento sostenido de pacientes.

Impacto de los costos en la salud privada
El encarecimiento de los coseguros afecta directamente a las familias, que optan por atenderse en el sistema público.
Esto se observa, por ejemplo, en consultas pediátricas: familias con varios hijos priorizan hospitales públicos para evitar gastos elevados. Esta situación se intensifica en determinadas épocas del año, como durante las temporadas de enfermedades respiratorias.
En zonas alejadas, donde hay menor oferta de servicios privados, los hospitales públicos ya venían absorbiendo gran parte de la demanda.
Traumatología, uno de los servicios más exigidos
Uno de los sectores más afectados es el de traumatología, que presenta una alta demanda tanto en consultas como en cirugías.
La situación se ve agravada por pacientes que requieren prótesis y por demoras en su provisión, lo que impacta en la disponibilidad de camas y en la capacidad operativa del sistema.
Para hacer frente a este problema, las autoridades evalúan la creación de un banco de prótesis que permita agilizar intervenciones y mejorar la atención.
Menor presión en internaciones por vacunación
En contraste, la ocupación de camas mostró cierta mejora en comparación con años anteriores, en parte gracias a campañas de vacunación que ayudaron a reducir casos de enfermedades respiratorias graves.
Esto permitió sostener la realización de cirugías sin necesidad de reprogramaciones masivas, como ocurría en otros períodos.
