En una iniciativa que combina agricultura y exploración espacial, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) enviará semillas de quinua al espacio. El proyecto, enmarcado en un acuerdo internacional con la Orion Space Generation Foundation, tiene como objetivo evaluar cómo los sistemas biológicos responden a condiciones extremas como la radiación, la microgravedad y las variaciones térmicas propias del ambiente orbital.

Las protagonistas serán semillas de la variedad Morrillos (Chenopodium quinoa), un cultivo andino desarrollado por el INTA tras más de una década de trabajos de caracterización agronómica. Su elección responde a su natural capacidad de adaptación a entornos hostiles y su alto valor nutricional, lo que la convierte en un modelo ideal para estudiar la tolerancia biológica al estrés.

El vuelo espacial, previsto para el segundo trimestre del año, alojará las semillas en una cápsula experimental que registrará las variables ambientales. La investigación es liderada por la científica tucumana Pamela Such Stelzer y articula una red que incluye a la Universidad de San Pablo-T, la Fundación Miguel Lillo y equipos técnicos del INTA.
Claudio Galmarini, director del Centro Regional Mendoza-San Juan, destacó el valor de la participación institucional: “Poder participar en esta iniciativa internacional con semillas de un cultivar obtenido por nuestra institución representa todo un desafío y abre las puertas a oportunidades insospechadas de colaboración”.



