Donald Trump volvió a arremeter contra Elon Musk, calificándolo de “loco” y dejando claro que no tiene intención de dialogar con el empresario en el corto plazo. Estas declaraciones surgen luego del fuerte distanciamiento público entre ambos, que hasta hace poco compartían una relación cercana como aliados en ciertos ámbitos.
En una entrevista para la cadena ABC, Trump negó la posibilidad de una reconciliación a pesar de los rumores sobre una próxima llamada telefónica entre los dos. “¿Os estáis refiriendo al hombre que se ha vuelto loco?”, respondió Trump cuando se le consultó sobre Elon Musk, y agregó que no está “particularmente interesado” en conversar con él.

La tensión escaló tras la oposición de Musk a un ambicioso proyecto fiscal que Trump impulsa en el Congreso de Estados Unidos. Musk calificó la propuesta como perjudicial para la economía, advirtiendo que podría “llevar al país a la ruina”. Estas declaraciones provocaron la profunda decepción de Trump, quien afirmó que Musk conocía los detalles del plan mejor que muchos legisladores y expertos. “Estoy muy decepcionado porque Elon conocía los entresijos de este proyecto de ley mejor que casi cualquiera de los presentes. Mejor que ustedes. Él lo sabía todo”, expresó el presidente en la Casa Blanca.
La pelea pública entre Trump y Musk no solo afecta su relación personal, sino que también tiene repercusiones en el ámbito económico. Las acciones de Tesla, la empresa de Musk, han sufrido un impacto negativo tras los enfrentamientos verbales, generando preocupación entre inversionistas y analistas del mercado tecnológico.

Este distanciamiento marca un quiebre definitivo entre dos figuras que alguna vez compartieron afinidades políticas y empresariales, pero que ahora se enfrentan abiertamente por diferencias en sus posturas y estrategias. Trump mantiene su firme defensa del proyecto fiscal, mientras que Musk se posiciona como crítico de las medidas económicas del gobierno, lo que profundiza la brecha entre ambos.
Analistas políticos destacan que esta confrontación refleja la complejidad y volatilidad de las relaciones entre líderes empresariales y políticos en Estados Unidos, donde alianzas pueden transformarse rápidamente en enfrentamientos públicos.
