Las celebraciones de fin de año representan uno de los momentos de mayor estrés para los animales domésticos. El estruendo de los fuegos artificiales puede provocar en perros y gatos reacciones similares a un ataque de pánico, con síntomas como taquicardia, desorientación y estrés extremo.
En animales con patologías previas, como problemas cardíacos, neurológicos o epilepsia, estas situaciones pueden derivar en consecuencias graves para la salud. Por eso, la prevención y la preparación del entorno resultan fundamentales para reducir el impacto del ruido.
Durante los festejos, es clave acondicionar un espacio dentro del hogar que funcione como refugio. Se recomienda una habitación alejada del ruido exterior, con luz tenue y sonidos constantes como música suave o ruido blanco que ayuden a amortiguar las explosiones. Es importante respetar el comportamiento del animal y no obligarlo a salir de ese lugar si busca resguardarse.

Otro aspecto central es la identificación. En situaciones de pánico, muchos animales intentan huir y pueden recorrer largas distancias desorientados. El uso de collar con un número de contacto visible aumenta significativamente las posibilidades de reencuentro en caso de extravío.
También se advierte sobre el uso de sedantes sin supervisión profesional. Algunos productos no reducen el miedo, sino que inmovilizan al animal, aumentando el estrés y el riesgo para su salud.
Gatos y perros: reacciones diferentes ante el estrés
Aunque suele hablarse más de los perros, los gatos también sufren de manera intensa los efectos del ruido. Su agilidad y sensibilidad hacen que reaccionen con mayor huida y escondite. Se recomienda mantenerlos en espacios pequeños y seguros, incluso dentro de transportadoras cubiertas con una manta, para que se sientan protegidos.

Calor extremo y golpes de calor
Las altas temperaturas propias del verano suman otro factor de riesgo durante las fiestas. Los paseos deben evitarse en horarios de mayor calor y concentrarse en las primeras horas de la mañana o al atardecer. Las razas de hocico corto presentan una tolerancia muy baja al calor y requieren cuidados especiales.
La hidratación constante es indispensable. Se aconseja dejar siempre agua disponible y, como medida complementaria, humedecer el alimento balanceado para facilitar la digestión en días calurosos.

En contextos recreativos, como playas o espacios abiertos, es importante evaluar si el animal realmente disfruta del entorno. Permanecer atado durante horas bajo el sol puede generar estrés térmico y no representa una situación de bienestar.
Entender que las necesidades de las mascotas no son iguales a las humanas es el primer paso para prevenir accidentes. Observar su comportamiento, anticiparse a los riesgos y priorizar su seguridad permite que los festejos de Año Nuevo no se conviertan en una experiencia traumática para ellos.


