Después de varios días de incertidumbre, la Reina Nacional de la Vendimia 1988, Marcela Gaua, volvió a tener en sus manos uno de los símbolos más importantes de su reinado: su banda original, que había desaparecido durante el Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
El hallazgo se produjo en el Teatro Griego Frank Romero Day, el mismo escenario donde se había advertido su pérdida. Personal vinculado al operativo de seguridad revisó la zona donde la ex soberana recordaba haber estado por última vez y allí apareció el atributo, pese a que habían pasado varios días y a las lluvias que se registraron en el anfiteatro.

La propia Gaua, oriunda de Tunuyán, había relatado previamente que el extravío ocurrió mientras las reinas de mandato cumplido se preparaban para participar de una escena del espectáculo vendimial. En ese momento llevaba la banda en la mano mientras saludaba a personas del público, sin advertir en qué instante dejó de tenerla.
La historia también tuvo un componente de colaboración que ayudó a reconstruir el camino hasta el hallazgo. El pedido público realizado por la ex reina para recuperar el atributo comenzó a circular en redes sociales y llegó a oídos de personas vinculadas al evento. Incluso la Reina Nacional de la Vendimia 2024, Agostina Saua, intervino para facilitar el contacto entre quienes tenían información sobre el posible paradero de la banda.
El objeto recuperado no es una pieza cualquiera: se trata de la banda original que Gaua recibió en 1988, cuando fue coronada Reina Nacional de la Vendimia. El atributo conserva el bordado con la inscripción del año, además de flecos dorados y detalles de uvas, característicos de las insignias vendimiales.
Durante casi cuatro décadas, la ex soberana había guardado la banda como un recuerdo de su reinado. Este año decidió llevarla nuevamente al Acto Central, luego de que se invitara a las ex reinas a participar del espectáculo por el 90° aniversario de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Aunque aclaró que el objeto no tiene un valor económico relevante, sí representa un fuerte valor simbólico y sentimental. Por eso, tras recuperarla, aseguró que su próximo paso será limpiarla y conservarla cuidadosamente para futuros encuentros vendimiales.

