La gastronomía de Mendoza enfrenta una situación crítica debido a la combinación de una marcada baja en el consumo local y la disminución del turismo. Este escenario ha provocado que numerosos locales cierren sus puertas y que las ventas hayan sufrido una caída considerable en los últimos meses.
El sector gastronómico y de entretenimiento en la provincia ha registrado una caída interanual que oscila entre el 20% y el 50%. Incluso, algunos referentes del rubro estiman que la reducción en la concurrencia de clientes puede llegar hasta un 70% en comparación con el año anterior.

La principal causa de esta crisis es la reducción del poder adquisitivo de los mendocinos, quienes enfrentan aumentos constantes en servicios, combustibles y la canasta básica. Esta situación limita la capacidad de gasto en actividades consideradas no esenciales, como salir a comer fuera del hogar.
Como consecuencia, muchos establecimientos están trabajando con una facturación considerablemente menor a la de años anteriores y varios han tenido que cerrar definitivamente. Encuestas recientes reflejan que la mayoría de los mendocinos percibe su situación económica igual o peor que en el año previo, y una gran parte considera que sus ingresos no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas.
En medio de esta realidad, el debate sobre los precios en la gastronomía local se ha intensificado. Algunos empresarios reconocen que los costos son elevados debido a los gastos que implica mantener un negocio en este sector y que bajar los precios podría poner en riesgo la continuidad de los establecimientos. Además, se observa que la clientela habitual ha disminuido notablemente, lo que impacta directamente en la rentabilidad de los negocios.
