Desde fines de noviembre circula a nivel internacional una nueva variante de la influenza A(H3N2), conocida como “gripe K”, que encendió las alertas sanitarias por su rápida propagación y por haberse adelantado varias semanas a la temporada habitual de gripe en el hemisferio norte.
La variante, identificada como subclado K, se expandió con fuerza en Europa y Estados Unidos, y ya se confirmaron casos en México y Perú, lo que genera preocupación en la región ante una posible llegada a la Argentina.
Aumento de contagios en el mundo
En países europeos se registró un incremento significativo de hospitalizaciones por influenza, con cifras que superaron ampliamente las de la temporada anterior. La expansión temprana del virus y su alta transmisibilidad llevaron a reforzar las alertas epidemiológicas y las estrategias de prevención.
En América Latina, México confirmó un caso de esta variante, mientras que Perú declaró una alerta epidemiológica nacional tras detectar contagios en menores de edad, que evolucionaron favorablemente.

Cómo es la variante K del virus H3N2
La gripe K forma parte del proceso natural de mutación del virus de la influenza estacional. Sin embargo, presenta una capacidad de transmisión hasta un 56% mayor que la de cepas previas, lo que facilita su rápida circulación incluso entre personas vacunadas o con infecciones anteriores.
A pesar de su alta contagiosidad, no se detectó un aumento en la gravedad de los cuadros clínicos, aunque sí un mayor impacto en los sistemas de salud debido al volumen de casos y a la disminución de la inmunidad colectiva tras varios años de baja circulación del virus.
Síntomas más frecuentes
Los síntomas de la variante K son similares a los de la gripe estacional:
Fiebre
Tos seca
Malestar general intenso
Dolor corporal
Fatiga
Qué podría pasar en Argentina
En Argentina no se registraron casos confirmados de la variante K hasta el momento. Sin embargo, especialistas advierten que la combinación de alta transmisibilidad y baja cobertura de vacunación podría generar complicaciones si el virus ingresa al país.
El principal riesgo sería una sobrecarga del sistema de salud, con aumento de consultas, hospitalizaciones y cuadros respiratorios graves, especialmente en adultos mayores, bebés, personas con enfermedades crónicas y embarazadas.
Además, no se descarta que la circulación del virus se adelante a la temporada habitual, ya que el ingreso podría producirse a través de viajeros provenientes de zonas con brotes activos.
Cómo prevenir el contagio
La vacunación antigripal sigue siendo la principal herramienta para reducir complicaciones e internaciones. A esto se suman medidas básicas de cuidado respiratorio:
Lavado frecuente de manos
Ventilación de ambientes
Evitar espacios cerrados y mal ventilados
Uso de barbijo en caso de síntomas
Aislamiento ante fiebre o signos gripales
Medidas preventivas en las provincias
Si bien a nivel nacional no se emitieron nuevas recomendaciones específicas, algunas provincias comenzaron a reforzar la vigilancia epidemiológica y a planificar estrategias sanitarias ante un eventual brote.
Entre las acciones se destacan la gestión anticipada de vacunas antigripales, el fortalecimiento de la cobertura en grupos de riesgo y la coordinación con organismos de salud para monitorear la evolución del virus.
En este contexto, los especialistas coinciden en que la prevención y la preparación del sistema de salud serán claves para minimizar el impacto de la gripe K si finalmente llega al país.
