Los rugbiers franceses Hugo Auradou (21) y Oscar Jégou (21), acusados de abuso sexual, declararon este viernes y volvieron a insistir en su inocencia y que la relación fue consentida. Esto sucede luego de ser liberados el pasado 12 de agosto, pero con la obligación de permanecer en el país.
Los jugadores admitieron haber mantenido una relación sexual con la mujer de 39 años que los denunció, aunque negaron el abuso sexual. También rechazaron haberla golpeado.
Qué dijo Auradou
El rugbier indicó que la noche del sábado 6 de julio, salieron a festejar tras vencer a Los Pumas durante la tarde. Primero fueron a cenar, luego a un bar y después al boliche Wabi, donde conoció a la víctima, cerca de las 5 de la madrugada. “Nos empezamos a conocer pese a que había mucha música y el inglés de ambos no era muy bueno. Ella me dio un beso. Teníamos ganas de seguir juntos entonces le propuse venir al hotel y aceptó. Le avisé que dormíamos de a dos en la habitación”, relató.
La secuencia en la que ambos llegan al hotel Diplomatic e ingresan a la habitación quedó registrada por las cámaras de seguridad. Una vez dentro del cuarto, Auradou aseguró que la mujer era quien “tomaba la iniciativa” y que él no podía tener una erección. Se refirió entonces a la presencia de su compañero Jégou: “Entró, se puso un calzoncillo y se fue acostar. Todos intercambiamos miradas pero no hubo molestias”.
Auradou afirmó que la presunta víctima se acercó a la cama de su colega y tuvo sexo con él, por lo que decidió irse a dormir. "Nunca escuché gritos ni un pedido de volver a su casa". Luego, el rugbier aseguró que se despertó y se dio cuenta de que se había orinado encima, por lo que fue al baño para ducharse. Además, dijo que en un momento tomó su celular, la filmó y que “ella jugó con la cámara”. Sin embargo contó que el video se perdió.
Nunca fui violento con ella. Si nosotros le hubiéramos pegado, la podríamos haber matado o haberla dejado en un estado deplorable
Y continuó: "Hoy estoy enojado. Si bien entiendo que la acusación es muy grave, este asunto ensucia todo lo que quiero: mi familia, el rugby. Somos inocentes”, cerró ante la Fiscalía.

El testimonio de Jégou
Por su parte, Jégou declaró en la misma línea que su compañero. Señaló que al llegar a la habitación, Auradou estaba allí con “una chica desnuda en la cama”.
“La situación era un poco incómoda, pero igual me puse en calzoncillos y me acosté”, añadió. Luego, indicó que “a los 5 minutos la chica se vino a mi cama” y entonces comenzaron a tener relaciones. “No me negué” y sumó que a los pocos minutos la denunciante estaba de regreso en la cama de Auradou.
“Entiendo que la Justicia tiene que hacerse frente a hechos tan graves, pero soy inocente. Quiero expresar que nunca fui violento ni violé a esta chica”, cerró.

Cómo se inició el caso
Todo comenzó en la madrugada del domingo 7 de julio, cuando la mujer de 39 años denunció haber sido víctima de abuso sexual, golpes, ahorcamiento y hasta privación de la libertad por parte de los jugadores franceses en el hotel Diplomatic de Mendoza, después de encontrarse con ellos en el boliche Wabi. Las cámaras de seguridad del hotel captaron los movimientos de los implicados, al llegar al lugar y luego al salir.
Tras presentar la denuncia y obtener informes médicos, los investigadores judiciales solicitaron la detención de Jégou y Auradou en Buenos Aires, donde se encontraban debido a compromisos deportivos. Una vez atrapados, los trasladaron de vuelta a Mendoza.
Así, los jugadores de la Selección de rugby de Francia están siendo investigados por abuso sexual agravado por acceso carnal y por ser cometido por dos o más personas, arriesgan una pena que va desde los 8 hasta los 20 años de prisión efectiva, pese a que actualmente están en libertad en Mendoza. Tienen prohibido salir del país.
Además, se conocieron audios que intercambiaron la víctima y una amiga, algo que se sumó a la investigación. En ese material se registra una frase de la mujer: “No sabés lo lindo que era este francés, el más alto, era terrible el pendejo”. De igual modo, la mujer indicó que eran “un poco fuertes”, por lo que le contó que le quedaron moretones en diferentes zonas del cuerpo.
De acuerdo con el informe del Cuerpo Médico Forense “no hubo golpes de puño, ni lesiones en el cuello por situación de asfixia”, aunque sí marcas en los pechos y en las piernas.


