Este martes, la Justicia decidió imputar a los cuatro sospechosos del crimen de Isaías Benjamín Rivas, de 10 años, quien murió asesinado en Guaymallén. La fiscal Claudia Ríos los imputó por homicidio agravado por arma de fuego, cuya pena va desde los 10 a 33 años de cárcel.
De esta forma fueron capturados Nahuel Agustín Pérez y tres hermanos Figueroa: Octavio Nahuel, Maximiliano Leonel y Melisa Magalí (25). Aunque, se cree que Nahuel Pérez fue quien efectuó los disparos, los cuatro fueron formalizados como coautores. La reconstrucción del hecho apunta a que que todos se dirigieron hasta el domicilio ubicado en Corralitos con la misma intención final.
Cómo ocurrió el crimen
Cerca de las 23 del último domingo, el niño de 10 años estaba en la puerta de su casa ubicada junto a algunos de sus familiares. En un momento dado, pasaron dos autos, uno gris y otro negro, y desde el primero de ellos comenzaron a efectuar disparos con una pistola 9 milímetros contra la propiedad. Benjamín Rivas fue el único herido. Recibió un impacto de bala en el tórax y minutos después murió en el Hospital Notti. Tras el crimen, sus familiares se dirigieron a la casa de los sospechosos y atacaron a tiros distintos inmuebles.
Horas después, la policía detuvo a Nahuel Pérez, quien se presume quiso vengar la detención de su hermano, Marcos Pérez, en una causa por narcotráfico. Se sumaron la mujer mencionada anteriormente, Maximiliano Leonel Figueroa y Octavio Figueroa.
Conflicto entre familias y narcotráfico
Según lo declarado por los testigos, los Pérez están enemistados con la familia Rivas, por conflictos previos. La balacera de la medianoche del domingo habría sido una venganza por una denuncia que derivó en un megaoperativo realizado en 2023.
Son cuatro los sospechosos que ya fueron aprehendidos y están a disposición de la fiscal Claudia Ríos, quien los imputó este mismo martes.



