El Gobierno de Salta implementará un nuevo cerco de alambre en la localidad fronteriza de Aguas Blancas, como parte de una estrategia para frenar el narcotráfico, el contrabando y la migración ilegal en la región.
La iniciativa incluye la colocación de un alambrado olímpico de 200 metros, que se extenderá desde la terminal de colectivos local hasta la oficina de Migraciones. Este cerco busca delimitar claramente los accesos y controlar el paso irregular hacia Bolivia, reforzando la vigilancia en uno de los puntos más críticos de la frontera.

Contexto de la medida
Desde diciembre, fuerzas federales han intensificado su presencia en Aguas Blancas, enfocándose en la prevención de actividades ilícitas en la zona. La instalación del cerco complementará estas acciones, utilizando un murallón preexistente que protege el área de las crecidas del río Bermejo.
El proyecto, financiado por la provincia de Salta y supervisado a nivel nacional, forma parte de un plan más amplio para fortalecer la seguridad fronteriza y ordenar el flujo de personas y mercancías.
Respuesta desde Bolivia
La medida no ha estado exenta de polémica. El gobierno boliviano expresó preocupación mediante un comunicado oficial, señalando que las decisiones unilaterales podrían afectar las relaciones bilaterales y la convivencia pacífica entre ambas naciones. En este sentido, propusieron abordar los temas fronterizos a través de mecanismos de diálogo coordinados entre los Estados.

Esta acción en la frontera con Bolivia marca un nuevo enfoque en la lucha contra el narcotráfico y la migración no regulada, con miras a establecer controles más estrictos y mejorar la seguridad en la región.



