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VIOLENCIA BARRIAL

Investigan si los disparos en Godoy Cruz estaban dirigidos al hijo del hombre asesinado

La Justicia sostiene que el obrero Juan Carlos Infante murió en un operativo armado que tenía como verdadero objetivo a uno de sus hijos. Ya hay tres sospechosos identificados y la causa apunta a un homicidio agravado y premeditado.

asesinato

La muerte de Juan Carlos Infante, el obrero de 40 años atacado a disparos en el barrio Los Cerros, de Godoy Cruz, abrió una investigación que por estas horas expone un trasfondo mucho más complejo: para la fiscalía, el hecho habría sido parte de un plan armado, ejecutado por varias personas y dirigido, en realidad, hacia uno de los hijos de la víctima.

A medida que avanza la causa, surgieron datos que permiten entender el nivel de tensión vecinal que se vivía en el sector. De acuerdo con los testimonios, la familia Infante mantenía desde hacía meses una serie de conflictos, amenazas y enfrentamientos con un grupo del mismo complejo habitacional. Esa relación deteriorada había llevado incluso a que la familia evaluara abandonar la zona para evitar un episodio violento.

Los trabajos de Homicidios, Policía Científica y la UID permitieron identificar a tres sospechosos, pero los investigadores creen que el número de involucrados llega al menos a seis. Según esta línea, habría existido una organización previa, roles asignados y una decisión consensuada de salir a matar.

policía
 

El ataque se produjo cerca de la 1 de la mañana, cuando Infante se encontraba frente a su vivienda en el sector G. En ese momento, un grupo armado llegó al lugar y comenzó a disparar. Uno de los proyectiles impactó en su pecho, dejándolo gravemente herido. Su pareja presenció la escena y un vecino trasladó al hombre al Hospital Central, donde los médicos intentaron reanimarlo sin éxito. La herida de arma de fuego, que atravesó el tórax, resultó mortal.

En el relevamiento de la escena, los peritos encontraron vainas calibre 9 mm y .40, lo que indica la presencia de más de un tirador y descarta la posibilidad de un ataque improvisado. La cantidad de disparos y el tipo de munición fueron claves para reforzar la idea de un ataque coordinado.

Con los elementos reunidos, la fiscal Ríos imputó el caso bajo la figura de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, uno de los delitos más graves del Código Penal. La calificación se basa en la existencia de un grupo organizado y en la intención clara de matar.

La línea investigativa más firme apunta a que el asesinato no buscaba a Infante, sino a uno de sus hijos, protagonista de las disputas que venían acumulándose en el barrio. Las declaraciones sostienen que ese conflicto había escalado al punto de incluir amenazas armadas previas.

Mientras la fiscalía analiza nuevas medidas y espera avances con los sospechosos ya identificados, el barrio permanece bajo patrullajes policiales para evitar nuevos episodios. La familia Infante, aún conmocionada, recibe asistencia y resguardo mientras se aguardan novedades en el expediente.

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