Israel denunció que tres de las rehenes recientemente liberadas por Hamas —Romi Gonen, Emily Demari y Doron Steinbracher— fueron retenidas en refugios humanitarios administrados por la ONU en Gaza. Según el gobierno israelí, el grupo terrorista utilizó estas instalaciones destinadas a civiles para esconder a los secuestrados, lo que generó fuertes críticas hacia el organismo internacional por no condenar estas acciones.
Acusaciones y contexto
La Embajada de Israel en Argentina publicó en X que las rehenes fueron trasladadas por Hamas a diversos lugares, incluidos túneles, departamentos y campamentos humanitarios establecidos por la ONU durante los 15 meses de conflicto. Israel también sostiene que Hamas se aprovechó de estos espacios para protegerse de ataques, ya que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) evitan atacar directamente instalaciones civiles o humanitarias.
En paralelo, medios internacionales como la BBC informaron que estas zonas humanitarias han sido bombardeadas en múltiples ocasiones desde mayo de 2024, intensificando la controversia sobre el uso de infraestructura civil en el conflicto.
Operaciones israelíes y testimonios
Israel ha realizado redadas en lugares clave de Gaza, como el Hospital Kamal Adwan, señalado por inteligencia israelí como un punto de operación y refugio para Hamas. En este contexto, las FDI detuvieron a 240 personas y acusaron al director del hospital de colaborar activamente con el grupo armado.
Por su parte, las rehenes liberadas narraron el dramático cautiverio que vivieron durante 471 días. Emily Damari, quien perdió dos dedos por un disparo en el ataque inicial, destacó la solidaridad entre las cautivas, mientras que Romi Gonen se convirtió en su enfermera improvisada.
Reacciones internacionales
La denuncia de Israel contra la ONU pone en el centro del debate el uso de instalaciones humanitarias en conflictos armados. Mientras Hamas defiende su lucha como resistencia, Israel refuerza su postura de que estas tácticas violan normas internacionales al exponer a civiles y estructuras humanitarias al peligro.
Emily Damari, cuya mano herida se ha transformado en un símbolo de resiliencia, expresó su felicidad tras regresar a Israel. Su caso refleja la complejidad y el sufrimiento humano que persisten en este prolongado conflicto.


