El mercado lácteo arrancó 2026 con números en rojo y confirmó que el deterioro del consumo se mantiene. Según el último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en enero las ventas retrocedieron 5,6% interanual en volumen y 4,9% medidas en litros de leche equivalentes, consolidando el enfriamiento que marcó 2024 y gran parte de 2025.
Aunque frente a diciembre el volumen comercializado mostró una suba mensual del 2,6%, al medir en litros equivalentes —indicador que refleja mejor la materia prima utilizada— se observó una caída del 8% respecto al mes previo. La comparación anual, sin embargo, es la que expone con mayor claridad el impacto de la crisis.

Un rebote que no alcanza
Tras la fuerte contracción de 2024 (-9%), el sector había mostrado en 2025 una recuperación parcial. Sin embargo, los datos de enero reflejan un nuevo retroceso y ponen en duda la consolidación de ese rebote.
El relevamiento del OCLA abarca el 80,2% del total comercializado bajo el sistema de Liquidación Única Mensual Electrónica, equivalente al 60% de la leche producida. Quedan fuera de la medición los canales informales o alternativos, que podrían tener una dinámica diferente en un contexto de caída del poder adquisitivo.
Productos con desempeño dispar
El informe muestra comportamientos heterogéneos dentro del rubro:
Leches en polvo: encabezaron las mayores caídas interanuales.
Quesos: registraron una suba de 1,9% interanual en volumen y 0,7% en litros equivalentes, aunque bajaron frente a diciembre.
Leches saborizadas y chocolatadas: mantienen comparación positiva respecto a enero de 2025, luego del fuerte desplome de 2024.
Yogures, postres y flanes: evidenciaron un inicio de año más débil que el del año pasado.
El caso de los quesos es relevante, ya que constituyen el principal destino de la producción láctea nacional.
Cambios en los hábitos de consumo
El informe advierte que la pérdida de ingresos reales y la persistencia de la inflación están modificando los patrones de compra. En un escenario de menor poder adquisitivo:
Crecen los canales informales.
Aumenta la demanda de productos sustitutos más económicos, como bebidas lácteas, margarinas y alternativas de menor calidad.
Se priorizan productos más básicos y de menor valor agregado.
Durante 2025, buena parte del volumen vendido se sostuvo a través de promociones agresivas y resignación de márgenes, con un fuerte impulso a quesos frescos y variedades más “commodities”, en detrimento de especialidades.
Incluso se observaron situaciones donde primeras marcas se ofrecían a precios similares o inferiores a segundas líneas, reflejando la presión sobre el consumo.
Una tendencia de largo plazo
Más allá del dato puntual de enero, el Observatorio señala que el consumo de leches fluidas viene descendiendo desde hace una década. En paralelo, se consolidó el crecimiento de las leches no refrigeradas frente a las refrigeradas, marcando un cambio estructural en la demanda.
Con un contexto de inflación aún elevada y consumo debilitado, el desempeño del sector lácteo en los próximos meses será un termómetro clave para medir la evolución de los alimentos básicos en la mesa de los argentinos, cada vez más condicionada por la crisis económica.
