El Senado aprobó la eliminación del Impuesto Interno para autos 0 km, una alícuota que hasta ahora gravaba con un 18% a vehículos cuyo precio superaba los $104 millones. La medida forma parte de la reforma laboral recientemente sancionada y busca aliviar la carga fiscal sobre los modelos más caros, generando expectativa en fabricantes, importadores y consumidores.
La quita tributaria es la continuación de la eliminación de la primera escala del llamado impuesto al “lujo”, que ya había sido suprimida a comienzos de 2025. Con la nueva disposición, se estima que los precios de los autos alcanzados podrían bajar entre 10% y 15%, según el modelo y la estrategia comercial de cada marca.

El sector prevé además un posible efecto cascada: al reducirse los precios de los autos de mayor valor, los modelos de segmentos inferiores podrían ajustar sus valores para mantener la distancia entre franjas de precio, generando nuevas reducciones o al menos una contención de aumentos.
La aplicación del beneficio no será inmediata. Tras la promulgación de la norma, la quita del impuesto será efectiva el primer día hábil del mes siguiente. Esto implica que, si se promulga en marzo, la baja se reflejaría formalmente a comienzos de abril. Sin embargo, existe la posibilidad de que el Gobierno implemente la medida mediante un decreto, agilizando su vigencia.
Desde que se anunció la eliminación del Impuesto Interno, la demanda en concesionarias se frenó, con consumidores postergando compras a la espera de la reducción de precios. Este efecto afectó tanto a los autos alcanzados por el impuesto como a otros modelos, debido a la expectativa de un reacomodamiento general de valores.
El sector espera que la medida, junto con factores como la estabilización del dólar y la recuperación del poder adquisitivo, permita reactivar las operaciones y recuperar dinamismo en un mercado que atravesó semanas de ventas bajas y alta competencia entre marcas.
