La potente explosión y el incendio registrados en el Polo Industrial de Ezeiza reactivaron viejas alertas en torno a Iron Mountain, luego de que el intendente Gastón Granados confirmara que uno de los depósitos destruidos pertenece a la firma. El antecedente inmediato vuelve inevitable la comparación: en 2014, un incendio intencional en un depósito de la empresa en Barracas provocó la muerte de diez bomberos y rescatistas, un episodio que dejó una marca profunda en la memoria pública.
Granados detalló que la compañía “hace poco mudó un depósito” al predio industrial y que allí se almacenaban “documentos de la administración pública”, un punto que refuerza la sensibilidad del caso. Se pudo saber que Iron Mountain es una empresa estadounidense dedicada al almacenamiento y gestión de documentos sensibles, cuya trayectoria en el país está atravesada por investigaciones y controversias.

Su historial con el fuego vuelve a ser mirado con atención. Las pesquisas judiciales del caso Barracas determinaron que el siniestro fue provocado, en un contexto vinculado a información financiera comprometedora, disputas económicas y presunto lavado de dinero. Por ese hecho, 18 personas, entre directivos y exfuncionarios, llegaron a juicio.
El nuevo siniestro en Ezeiza no afectó solo a Iron Mountain. También se reportaron daños en una empresa de neumáticos, una planta de plásticos y otra dedicada a envases. Según reconoció Granados, varias compañías estaban cerradas al momento del estallido, lo que dificultó el control inmediato del fuego.
El episodio vuelve a encender las alarmas y reaviva el pasado oscuro de Iron Mountain en Argentina.

