La actividad industrial argentina no logra encontrar su piso y volvió a contraerse durante el quinto mes del año. Según las estimaciones preliminares del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEUIA), la producción industrial registró una caída del 5% interanual en mayo. En la medición desestacionalizada respecto a abril, la baja fue del 0,8%, profundizando la tendencia negativa que ya se había observado en el mes anterior.
Si bien el informe de la UIA advierte sobre una dinámica heterogénea entre los distintos sectores, el panorama general sigue marcado por un bajo nivel productivo. Entre los datos negativos, destacan la caída del 2,1% en la demanda de energía de Grandes Usuarios Industriales y el descenso del 7% en las exportaciones a Brasil, impulsado por menores ventas de autos y productos primarios. En contraste, la producción de autos mostró una leve recuperación mensual del 2,2%, aunque permanece considerablemente por debajo de los niveles de años anteriores. Por su parte, los despachos de cemento y el índice construya mostraron mejoras respecto a abril, pero siguen lejos de los registros de 2022.

Las expectativas empresarias y el factor determinante
El deterioro del indicador se refleja también en las expectativas del sector. De acuerdo con datos del INDEC, las proyecciones de los industriales para el corto plazo tocaron terreno negativo en mayo, situándose en un -19,6%. Este pesimismo se sustenta en un aumento en la cantidad de empresarios que anticipan un empeoramiento de la producción y una caída en los pedidos de clientes.
Al indagar sobre las causas que limitan la capacidad productiva, los resultados de la encuesta oficial son contundentes y desmitifican algunas visiones sobre el impacto de la política comercial. El 53,2% de los encuestados señaló que la insuficiencia de la demanda interna es el factor más relevante que frena la actividad. Este porcentaje supera ampliamente a otras preocupaciones como:
La competencia con productos importados (citada por el 10,3%).
La incertidumbre económica (7,2%).
Los problemas financieros (4,4%).
La falta de materias primas o insumos (4,3%).
En cuanto al mercado laboral dentro del sector, el 78% de los empresarios prevé mantener estable su plantilla de personal. Sin embargo, es mayor el porcentaje de quienes esperan reducirla que el de aquellos que proyectan aumentarla. Además, un 17% de los encuestados contempla recortar la cantidad de horas trabajadas, frente a solo un 5,9% que planea incrementarlas, reflejando la prudencia ante un escenario de consumo debilitado.
