El Tribunal Penal Colegiado N°1 de Mendoza revisó la sentencia que sobreseyó a los rugbiers franceses Oscar Jégou y Hugo Auradou, acusados de un supuesto abuso sexual contra una mendocina, y ratificó la decisión de la jueza Eleonora Arenas en primera instancia. El tribunal consideró que hubo consentimiento en la relación sexual, por lo que no se configuró ningún delito.
La abogada de la denunciante, Natacha Romano, había intentado modificar la resolución de la jueza con un escrito en el que presentaba tres argumentos: la "ausencia de consentimiento" en la relación sexual, las "lesiones constatadas" en la denunciante y el contexto de "ingesta de alcohol y medicamentos". Sin embargo, los jueces Eduardo Martearena, Carolina Colucci y Mateo Bermejo coincidieron con el criterio de Arenas y confirmaron el sobreseimiento. La única instancia que le queda a Romano es apelar ante la Suprema Corte de Justicia.

Los acusados, Oscar Jégou y Hugo Auradou, de 21 años, formaron parte del partido en el que la selección francesa de rugby se enfrentó a Los Pumas el 6 de julio pasado en el Estadio Malvinas Argentinas. Tras la victoria y la primera titularidad en el seleccionado mayor, los jugadores fueron a celebrar al boliche Wabi, donde conocieron a Soledad Lorente, la denunciante. Luego, salieron juntos del local y tomaron un taxi hacia el hotel Diplomatic, donde se alojaban los rugbiers.
En el hotel, mantuvieron relaciones sexuales, que fueron objeto de una investigación que duró más de siete meses. La denunciante abandonó el hotel a las 8 de la mañana y, horas después, acudió al Polo Judicial Penal acompañada por su abogada para presentar la denuncia de violación. La fiscalía actuó rápidamente, y debido a las lesiones constatadas en la mujer, decidió enviar una comitiva judicial para detener a los jugadores en Buenos Aires, donde se encontraban a punto de partir a Uruguay para disputar otro partido.
Los deportistas fueron detenidos por una semana en la Estación Transitoria de Detenidos y Aprehendidos (Estrada), hasta que las autoridades judiciales les otorgaron la prisión domiciliaria en una vivienda de la Quinta Sección de la Ciudad de Mendoza. Finalmente, ante la falta de pruebas, los jugadores fueron liberados y pudieron regresar a su país para continuar con su carrera profesional.


