Tras la salida de Marco Lavagna del Indec y la postergación de la actualización del IPC por parte del Gobierno, volvió a ponerse en debate la evolución de la inflación y su efecto sobre los salarios. La revisión de los ponderadores del IPC sugiere que la inflación acumulada habría sido mayor a la registrada oficialmente, reflejando así una caída más significativa del poder adquisitivo de los trabajadores.
La modificación de la canasta del IPC da mayor peso al sector servicios, que experimentó fuertes aumentos en tarifas durante 2024. Con estos cambios, la inflación minorista desde diciembre de 2023 hasta diciembre de 2025 habría sido 14 puntos porcentuales superior a la medición previa: 200% frente a 186%.

En detalle, durante 2024 la inflación publicada por Indec fue de 118%, mientras que la nueva estimación con los ponderadores actualizados habría alcanzado el 126%. En 2025, la diferencia fue menor: 31,5% frente a 32,7%. La mayor parte de la brecha se concentró en 2024, cuando los servicios subieron un 189%, muy por encima del promedio general.
Este ajuste impacta directamente en los salarios reales. Según la consultora LCG, al aplicar los nuevos ponderadores, los salarios del SIPA muestran una caída de 1,6% desde noviembre de 2023, mientras que la medición anterior indicaba un aumento real del 2,6%.
El análisis sugiere que la postergación de la publicación podría haberse relacionado con la intención de evitar reconocer un deterioro más marcado del poder adquisitivo antes de las negociaciones por la reforma laboral.
