Las primeras horas de la Navidad volvieron a dejar una postal conocida en distintos sectores de Mendoza: detonaciones, luces en el cielo y el uso extendido de fuegos artificiales, a pesar de la normativa que prohíbe su comercialización y utilización en todo el territorio provincial.
El impacto de ese incumplimiento se reflejó rápidamente en el ámbito sanitario. De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Salud y Deportes, 11 personas fueron atendidas en hospitales y centros de salud por lesiones provocadas por pirotecnia, principalmente quemaduras y heridas traumáticas.

Aunque el número de asistencias no superó al registrado en 2024, las autoridades consideran que la cifra sigue siendo preocupante. La comparación con 2023, cuando se reportaron solo cuatro casos, evidencia un repunte sostenido de este tipo de incidentes durante celebraciones masivas.
Desde el sistema de salud remarcan que se trata de lesiones evitables, asociadas a prácticas prohibidas que representan un riesgo directo para quienes manipulan los artefactos y para terceros. Además, subrayan el impacto negativo que estos episodios generan en personas con hipersensibilidad auditiva, niños, adultos mayores y mascotas.


