La recaudación tributaria volvió a caer en abril de 2026 y acumuló nueve meses consecutivos de retrocesos en términos reales. Según datos oficiales, los ingresos fiscales registraron una baja del 4% interanual ajustada por inflación, a pesar de haber mostrado un aumento nominal del 27% frente al mismo mes de 2025.
Los datos difundidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) indican que, si bien la contracción fue más moderada que en meses previos, el resultado confirma la persistencia de un escenario de debilidad en los recursos del Estado.
Comercio exterior y empleo, los más afectados
Uno de los principales factores detrás de la caída es la fuerte contracción del comercio exterior, que impactó directamente en los derechos de exportación. Este tributo mostró una baja real del 34,4%, afectado tanto por menores volúmenes operados como por cambios en la política tributaria.

En particular, la reducción de alícuotas para productos clave como soja, trigo y maíz disminuyó la recaudación proveniente del sector agroexportador.
A esto se suma el deterioro del mercado laboral, que también golpea las cuentas públicas. La caída del empleo registrado y la pérdida del poder adquisitivo reducen los aportes a la seguridad social, una de las principales fuentes de ingresos fiscales.
Pocas excepciones en un contexto negativo
En un escenario general de caída, solo dos tributos lograron crecer en términos reales:
- Impuesto a los combustibles: +31,7%
- Impuesto al cheque: +2,2%
Ambos se destacan como excepciones dentro de un esquema de recaudación debilitado y con base imponible afectada por el estancamiento económico.
Impacto del ajuste y menor coparticipación
El contexto de ajuste fiscal también se refleja en la caída de las transferencias a las provincias. Según estimaciones privadas, cada argentino acumuló un recorte cercano a los $765.000 en los últimos dos años, lo que evidencia el impacto del ajuste sobre los recursos distribuidos a nivel federal.
Un escenario que no logra revertirse
La recaudación tributaria continúa en terreno negativo, afectada por factores estructurales y coyunturales: menor actividad económica, caída del empleo y retracción del comercio exterior.
Si bien abril mostró una desaceleración en el ritmo de caída, los datos todavía no evidencian un cambio de tendencia. La evolución futura de los ingresos fiscales dependerá de una recuperación de la actividad económica y del nivel de empleo, claves para ampliar la base de recaudación.
