Los casos de sífilis en Argentina registraron un aumento del 20,5% en comparación con el mismo período de 2024, según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN). La mayor incidencia se concentra en jóvenes de entre 15 y 39 años, que representan el 76% del total de los contagios.
En lo que va del año, se reportaron 36.702 casos en todo el país. Las provincias con los mayores incrementos interanuales fueron Neuquén (110%), Entre Ríos (72%) y Tierra del Fuego (57%), mientras que Formosa (-42%), San Luis (-18%), La Pampa (-14%) y Santa Fe (-2%) mostraron descensos, aunque con menor volumen absoluto de casos.
Jóvenes, los más afectados
Los grupos de 20 a 24 años y 25 a 29 años presentan las tasas más altas de contagio. También se observa una incidencia significativa entre los 30 y 34 años (146,7 por cada 100.000 habitantes) y entre los 15 y 19 años (108,2 por cada 100.000). A partir de los 35 años, la incidencia disminuye progresivamente, especialmente en mujeres.
El Ministerio de Salud destacó que este aumento refleja una tendencia regional y global, con un impacto particular en jóvenes y mujeres en edad fértil. Para enfrentar la situación, se trabaja en conjunto con las provincias en fortalecer la vigilancia epidemiológica, sistematizar la información y anticipar escenarios para la toma de decisiones.

Prevención y diagnóstico
El organismo distribuye reactivos para pruebas rápidas y penicilina benzatínica, priorizando las jurisdicciones con mayor carga de enfermedad. Además, promueve el uso de pruebas rápidas en el primer nivel de atención para facilitar diagnósticos inmediatos y reducir barreras de acceso.
El contagio de sífilis se produce principalmente por contacto sexual. El uso de preservativo es fundamental para prevenir la transmisión. La enfermedad no se contagia por contacto casual ni por objetos de uso compartido.
Síntomas de la sífilis
Primaria (14-21 días de incubación): llaga o úlcera indolora en genitales, boca, piel o recto; inflamación de ganglios cercanos.
Secundaria (4-8 semanas después): erupciones en palmas y plantas, úlceras genitales u orales, condilomas sifilíticos, fiebre, malestar general, dolores musculares y articulares, pérdida de cabello, inflamación ganglionar y alteraciones visuales.
Sin tratamiento, la enfermedad puede progresar a sífilis terciaria, con daño cardíaco, neurosífilis, tumores en piel, huesos o hígado, incapacidad e incluso muerte.
