Después de más de 25 años de negociaciones, la cumbre del Mercosur de este sábado en Foz de Iguazú, Brasil, podría concretar finalmente la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva había anticipado la concreción del tratado junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aunque Francia solicitó a última hora postergar la votación del Consejo Europeo, prevista para este jueves o viernes, con el argumento de garantizar protecciones para su sector agrícola.
El presidente Emmanuel Macron enfrenta limitaciones para frenar el acuerdo, ya que no cuenta con los votos suficientes en el Consejo Europeo. Francia históricamente había ejercido un poder de veto informal para obstaculizar avances en la negociación, pero actualmente la UE atraviesa una situación interna compleja, con Alemania y Francia en declive tanto político como económico.

Países como Alemania, Suecia, España y la propia Comisión Europea apoyan la firma del acuerdo y podrían superar la resistencia francesa. Incluso naciones que históricamente se mostraron reticentes, como Polonia, confían en que la votación será favorable. El canciller polaco, Radosław Sikorski, afirmó que, pese a la oposición interna vinculada al lobby agrícola, la aprobación es estratégica para aumentar exportaciones industriales y fortalecer la economía polaca, aunque la ratificación final del tratado llevará años tras la firma.
El acuerdo Mercosur-UE eliminaría aranceles sobre el 77% de los productos agropecuarios que la UE importa del bloque sudamericano. Entre los puntos más sensibles se encuentra el comercio de carne, un sector clave y competitivo en Brasil y Argentina frente a Europa.
La atención ahora se centra en la votación del Consejo Europeo, que podría desbloquear el tratado después de décadas de negociaciones, aunque el sector agrícola francés sigue siendo un factor de presión política y social que podría postergar la implementación definitiva.
