La disputa entre Wanda Nara y Mauro Icardi atraviesa un nuevo y grave capítulo. A días de regresar de su viaje a Brasil, donde compartió tiempo con su actual pareja, el cantante L-Gante, la mediática empresaria se encontró con una situación inesperada a su regreso. Mauro Icardi, su exesposo, había tomado posesión del departamento que ambos compartían en el exclusivo edificio Chateau Libertador. El conflicto derivó rápidamente en una denuncia formal presentada por Nara, que involucra al futbolista del Galatasaray por presunta violencia de género, resistencia a la autoridad, y una serie de actos que la justicia consideró perturbadores. Como parte de la investigación, la Justicia ha intimado a Icardi a que se abstenga de realizar "actos de perturbación o intimidación directa o indirecta" contra la empresaria y le exige que le permita el reingreso a su domicilio, además de convocarlo a una audiencia para este viernes 15 de noviembre.

Denuncia judicial: violencia, resistencia y medidas cautelares
La denuncia fue formalizada ante el Juzgado Civil 106 y notificada a Icardi por personal de la Comisaría 13B. Según el parte judicial, el futbolista deberá cumplir con varias medidas provisionales dictadas por el juez en el marco del proceso de divorcio que se está llevando a cabo. En primer lugar, la orden establece que Icardi debe abstenerse de cualquier "acto de perturbación o intimidación" hacia Wanda Nara, ya sea directa o indirecta. Asimismo, se le exige permitir el acceso de la empresaria a su hogar en Avenida del Libertador 7.050, una propiedad compartida por la pareja. Finalmente, Icardi está citado para una audiencia el 15 de noviembre a las 10 de la mañana, donde deberá comparecer ante el juez para responder por las acusaciones presentadas en su contra.

El origen de esta denuncia se remonta al regreso de Nara a Argentina, cuando, tras su estancia en Brasil, se encontró con que Icardi se había quedado en su departamento sin su consentimiento. La discusión, que según versiones de testigos incluyó gritos y enfrentamientos verbales, culminó con la decisión de Nara de retirarse del lugar y alojarse en su residencia en Nordelta. Sin embargo, lo que parecía ser un conflicto más, escaló rápidamente cuando la denuncia de "atentado y resistencia a la autoridad" se sumó a la acusación de violencia de género, lo que activó un protocolo de intervención policial y judicial.

Investigación en curso: la custodia y la violencia psicológica
El caso, que involucra no solo una disputa entre los exesposos, sino también la custodia de las hijas menores de la pareja, Francesca e Isabella, continúa su curso judicial. Fuentes cercanas a Wanda han comentado que la empresaria habría intentado en varias ocasiones resolver los problemas en privado, pero las situaciones de tensión y las acusaciones en los últimos días han escalado más de lo esperado. En este contexto, se ha destacado que la denuncia por violencia de género es uno de los aspectos más sensibles del caso, dado que Wanda Nara ha asegurado haber sido víctima de agresiones emocionales y psicológicas por parte de su exesposo.


