Enero de 2026 se convirtió en el mes más lluvioso registrado en Mendoza, superando el récord anterior de 1992. Según mediciones del Instituto Nacional del Agua, varias estaciones meteorológicas acumularon precipitaciones que duplicaron e incluso triplicaron el promedio histórico de los últimos 40 años. En la estación Boulogne Sur Mer, por ejemplo, se registraron 106 milímetros de lluvia durante el mes.
A pesar de estas lluvias históricas, el pronóstico para los próximos meses indica que las precipitaciones se mantendrán en valores normales. El acumulado promedio de verano en Mendoza oscila entre 100 y 140 milímetros, por lo que enero extraordinario podría verse compensado por meses más secos, manteniendo el promedio estacional.
En cuanto a las temperaturas, se esperan valores superiores a lo normal en febrero, marzo y abril, especialmente en la región de Cuyo, el Litoral, el norte y noroeste del país, con un aumento aproximado de 0,5 grados sobre la media histórica.
A nivel hídrico, 2026 será un año complicado para Mendoza. La cuenca del Río Mendoza enfrentará una sequía moderada con apenas 845 hectómetros cúbicos de agua disponibles, frente a los 1.300 habituales. De ese total, 250 hectómetros cúbicos estarán destinados al consumo humano, lo que reduce aún más la disponibilidad para uso productivo e industrial. La zona del Gran Mendoza sufrirá una disminución de casi el 40% en la disponibilidad de agua, generando un escenario de sequía severa para la población y sectores económicos.
Ante esta situación, el Departamento General de Irrigación implementará el Plan Especial de Gestión del Riesgo de Sequía, parte del Plan Hídrico Provincial, que establece lineamientos y planes de acción específicos para cada cuenca hasta 2050.
