Durante otoño e invierno, y de manera coordinada entre autoridades argentinas y chilenas, el cruce mantuvo un régimen reducido (de 9 a 21 en Argentina y de 8 a 20 en Chile) con el objetivo de prevenir accidentes y evitar que vehículos particulares y camiones se enfrenten a temperaturas extremas y riesgos de nieve o hielo en el Corredor Bioceánico.
La decisión de restablecer la atención continua responde a la mejora de las temperaturas y al incremento previsto de viajeros. En los últimos meses, el tránsito por la cordillera registró un fuerte crecimiento: miles de mendocinos y turistas argentinos cruzaron para realizar compras en el país vecino, sumándose al flujo constante del transporte de cargas.

El horario de verano permitirá, además, optimizar la logística comercial y ofrecer mayor flexibilidad a quienes planean sus viajes, evitando las aglomeraciones en los horarios pico. Según explicaron desde los organismos de control, la medida se revisa anualmente y forma parte de un esquema adaptado a las condiciones climáticas de la zona cordillerana.
Con este cambio, el Paso a Chile retomará su modalidad más demandada por turistas, empresarios del transporte y operadores logísticos, marcando el inicio de una temporada de mayor flujo binacional en uno de los cruces fronterizos más importantes de Sudamérica.



