Desde noviembre de 2023, los medicamentos utilizados habitualmente por jubilados experimentaron aumentos sostenidos. Según el CEPA, tras la victoria electoral de La Libertad Avanza (LLA), los precios subieron un 25,7% en noviembre y un 40,9% en diciembre de ese año. Aunque los incrementos comenzaron a desacelerarse desde marzo de 2024, los valores acumulados generaron un fuerte impacto en el poder adquisitivo de los jubilados.

Medicamentos más afectados
Entre los productos que más subieron se destacan:
- Daflon 500: Incremento del 177%. Este venotónico es fundamental para mejorar la tonicidad de las venas y tratar afecciones vasculares.
- Ibupirac 600 mg: Aumento del 133%. Es uno de los antiinflamatorios más utilizados para aliviar dolores y reducir fiebre.
- Dermaglós: Suba del 78,4%, utilizado como protector dérmico.
- Lanzopral: Incremento del 71,7%, indicado para tratar problemas gástricos.
- Pantus 40: Alza del 70%, otro medicamento esencial para afecciones estomacales.
Cambios en la cobertura del PAMI
El informe también destaca la reducción en el vademécum de medicamentos esenciales gratuitos del PAMI. Desde 2024, la obra social de jubilados limitó el acceso a medicamentos con cobertura al 100% para beneficiarios con ingresos de hasta 1,5 jubilaciones mínimas, quienes deben realizar un trámite adicional para acceder al beneficio.
Además, entre junio y diciembre de 2024 se eliminaron 44 moléculas farmacológicas del listado de cobertura total. Esto, sumado a los aumentos en productos excluidos de la canasta PAMI, impacta directamente en el bolsillo de los jubilados.
Contexto de las medidas
En marzo de 2020, PAMI había implementado un nuevo esquema de medicamentos gratuitos, cubriendo tratamientos para patologías comunes en adultos mayores. Sin embargo, las recientes modificaciones reflejan un ajuste en el acceso a medicamentos esenciales, generando preocupación entre los afiliados.

Impacto en los jubilados
El CEPA advierte que estos incrementos y recortes afectan a un sector vulnerable, cuyo ingreso principal proviene de jubilaciones y pensiones. La reducción en la cobertura y los altos precios de los medicamentos esenciales ponen en riesgo el acceso a tratamientos básicos para esta población.
Este panorama plantea interrogantes sobre la necesidad de políticas públicas que garanticen el acceso equitativo a la salud, especialmente en un contexto inflacionario que afecta desproporcionadamente a los adultos mayores.



