Médicos de cabecera que atienden afiliados del PAMI anunciaron un paro nacional de 72 horas desde este lunes en rechazo a una modificación del esquema de pagos que, según denuncian, implica una reducción significativa de sus ingresos. En Mendoza, en tanto, la atención se verá parcialmente resentida, ya que algunos profesionales reducirán prestaciones y otros limitarán su actividad a la emisión de recetas, en un contexto de preocupación por eventuales represalias.
El conflicto se originó tras la implementación de un nuevo sistema de remuneración. El organismo incrementó el valor de la cápita por afiliado, pero eliminó ítems adicionales que formaban parte del ingreso habitual de los profesionales, como bonos por formación continua y pagos por consultas extras o visitas domiciliarias.

Según estimaciones del sector, el cambio implica una caída de hasta 52% en los ingresos mensuales. Mientras antes un médico con una cartera de alrededor de 760 afiliados podía percibir entre dos y poco más de dos millones de pesos, con el nuevo esquema el ingreso se reduciría a cerca de 1,4 millones, generando una pérdida cercana al millón de pesos.
Los profesionales sostienen que el recorte se aplicó de manera retroactiva y sin acuerdo previo, lo que generó fuerte malestar en el sector. También advierten que parte del trabajo cotidiano, como la atención por mensajería para recetas y consultas, no está remunerado.
En este contexto, los médicos cuestionan la estabilidad de los contratos con el PAMI y denuncian cambios unilaterales en las condiciones laborales. Aseguran que esta situación impacta directamente en la calidad de la atención y en la continuidad del servicio médico para los afiliados.
El conflicto abre además una advertencia sobre el sistema de atención primaria. Entre los principales riesgos mencionan la posible renuncia de profesionales, la migración hacia esquemas de atención privada y una sobrecarga adicional para el sistema público de salud, que ya presenta niveles de demanda elevados.
Otro punto de tensión es la cobertura de medicamentos, luego de recientes cambios en las políticas de asistencia, que generaron cuestionamientos y recursos judiciales.
El paro fue convocado por la organización gremial del sector, que rechazó la medida y advirtió que el recorte salarial pone en riesgo la continuidad de la atención médica. La medida de fuerza incluye la suspensión total de actividades durante tres días, con la posibilidad de extenderse si no hay respuestas por parte del organismo.
