El nuevo sistema de gestión de secuestros viales comenzó a operar en el Gran Mendoza con un esquema basado en la digitalización total y la trazabilidad en tiempo real, reemplazando los antiguos registros manuales.
El circuito inicia con el secuestro del vehículo, donde se registra su ubicación por GPS y su estado mediante imágenes. El seguimiento continúa durante el traslado y se completa al ingresar a la playa de secuestro, donde toda la información se carga en una plataforma digital sin uso de papel.
El sistema permite conocer en tiempo real la ubicación, el tiempo de permanencia y el estado administrativo de cada rodado, hasta su retiro o su ingreso al proceso de disposición final, cerrando así la trazabilidad completa.

El predio cuenta con vigilancia permanente, a través de cámaras de seguridad y monitoreo las 24 horas, reforzando la custodia de los vehículos.
Uno de los ejes centrales es el tratamiento de los vehículos no reclamados, mediante un proceso de descontaminación, extracción de fluidos y compactación, orientado a la reutilización de materiales y la economía circular.

El esquema incluye la gestión integral por parte de una empresa adjudicataria, que abarca acarreo, almacenamiento y disposición final, con el objetivo de evitar la acumulación de chatarra, reducir plazos administrativos y mejorar el orden del sistema.
Además, cada etapa del proceso es controlada y certificada, incluso fuera del predio, hasta el ingreso del material a hornos de reciclaje, garantizando estándares de gestión ambiental.
Con la centralización de vehículos y la reducción de los tiempos de permanencia, el modelo apunta a sostener un flujo continuo que evite saturaciones y optimice la administración de los secuestros viales en toda la provincia.

