Mendoza fue distinguida como la primera Región Angels de Argentina gracias a la forma en que organiza la atención del accidente cerebrovascular (ACV). La certificación internacional resalta el trabajo coordinado de la provincia para disminuir los tiempos de respuesta, clave para reducir secuelas y mortalidad.
El sistema provincial integra hospitales, centros de salud y servicios de emergencias, apoyados por telemedicina y protocolos claros de derivación. Además, incorpora estrategias de prevención y educación comunitaria para que la población reconozca los síntomas de manera temprana.

El ACV es una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. Cada minuto sin atención provoca la pérdida de millones de neuronas, mientras que acortar los tiempos de atención disminuye significativamente el riesgo de secuelas graves. En Mendoza se registran entre 2.000 y 2.200 casos anuales, aproximadamente uno cada cinco días.
El modelo mendocino prioriza la rapidez: ante la detección de síntomas por la familia, el Servicio Coordinado de Emergencias se activa inmediatamente, trasladando al paciente al hospital con diagnóstico y tratamiento en menos de una hora, aumentando las chances de recuperación completa.

La certificación Angels evalúa cuatro pilares:
Capacitación hospitalaria
Entrenamiento prehospitalario
Educación comunitaria
Cobertura territorial de centros especializados
La iniciativa internacional, presente en Sudamérica desde 2018, busca reducir la mortalidad y discapacidad asociadas al ACV, desarrollando protocolos de atención y concientizando sobre la detección temprana.
El reconocimiento refleja el esfuerzo conjunto de equipos médicos, hospitales, centros de salud y autoridades sanitarias, demostrando que la clave no está solo en la tecnología, sino en la coordinación, la capacitación y la organización del sistema.
