Argentina registra la tasa más alta de encarcelamiento de su historia, según el último informe del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT), publicado en enero de 2026. El documento advierte sobre un crecimiento sostenido del encierro, altos niveles de sobrepoblación carcelaria y fuertes desigualdades entre jurisdicciones.
Al 31 de diciembre de 2024, el sistema penitenciario argentino albergaba 121.443 personas privadas de la libertad, lo que equivale a una tasa de 258 detenidos cada 100.000 habitantes, la más elevada desde que existen registros oficiales, de acuerdo a un relevamiento oficial.
Cinco provincias superan ampliamente ese promedio nacional. Córdoba encabeza el ranking con casi 377 presos cada 100.000 habitantes, seguida por Mendoza (308), Buenos Aires (305), Santa Fe (286) y Salta (267).
El informe señala que, en los últimos 25 años, la población carcelaria creció a un promedio anual del 6%, con la única excepción de 2020, cuando se registró una baja vinculada a la pandemia. En 2024, el incremento fue aún mayor y alcanzó el 7,1%. Pese a la construcción de nuevas plazas penitenciarias, la sobrepoblación no logró revertirse: las cárceles del país funcionan al 130,2% de su capacidad, lo que implica que hay 130 personas alojadas en espacios pensados para 100.

En la última década, el número de personas detenidas en establecimientos penitenciarios aumentó un 67,7%, aunque con comportamientos muy dispares según la provincia. Santa Fe mostró el crecimiento más pronunciado, con un 244,8%, seguida por Santiago del Estero (138,2%) y Córdoba (116,6%), todas con poblaciones carcelarias que más que se duplicaron entre 2015 y 2024.
Desde el CNPT explican que, si bien provincias como Buenos Aires, Jujuy, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán ampliaron su infraestructura penitenciaria en 2024, gran parte de esas nuevas unidades se utilizaron para trasladar personas que estaban alojadas en comisarías. “Esto generó un aumento del encarcelamiento, pero no logró reducir de manera significativa la cantidad de detenidos en el ámbito policial”, advierte el organismo.
El informe también analiza la situación procesal de las personas privadas de la libertad. A nivel nacional, el 62% de la población carcelaria está condenada, mientras que el 37,3% permanece procesada, es decir, sin sentencia firme. Sin embargo, existen fuertes contrastes: Neuquén registra un 99,6% de personas condenadas, y Chaco, Chubut y San Juan superan el 90%. En el otro extremo, Formosa (51%), Córdoba (49%), Buenos Aires (43%) y Misiones (39%) presentan elevados niveles de encarcelamiento sin condena.
En cuanto a los delitos, el mayor porcentaje corresponde a delitos contra la propiedad, que representan el 36,4% del total. Le siguen los delitos contra las personas (21,7%) y los delitos contra la integridad sexual (20,5%), configurando el perfil predominante de la población penitenciaria en el país.


